momento espectacular

 

 

Llegamos al último campamento a media tarde del cuarto día. Nos encontramos en una semi cumbre a la altura de 15,000 pies sobre el nivel del mar. En esta plataforma o mini planicie es donde los porteros armaron el campamento, y pusieron la mesa donde más tarde se reunió el grupo. El guía repaso con nosotros las instrucciones y expectativas para el asalto a la cumbre. “Es esencial que descansen lo más posible. Empezaremos a caminar a la media noche anticipando la cima a las 6:30 con el salir el sol. No olviden ‘pole pole’, despacio en swahili, y sus lámparas con filtro rojo.”

El ascenso fue más arduo por la pisada que por lo vertical de la vereda. Avanzamos con paciencia sobre las cenizas y el mantra, un pie enfrente de el otro, para motivarnos y seguir adelante. Al cabo de seis horas alcanzamos la cumbre con un amanecer brillante, de cielo azul, y con la vista hacia del valle en la distancia. Me senté sobre un peñasco, hipnotizado con el hielo y sus sonidos. Al poco tiempo el portero apareció, ofreciéndome una taza de té endulzado. Fue un momento espectacular.

 

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